Volverlo a vivir

La idea de este blog empieza una noche en la cama viendo Instagram mientras intento “relajarte” para descansar. Dentro de mi scroll de comerciales, bloggers y vidas perfectas me encuentro con un post que dice: ¿Si pudieras elegir alguna de estas opciones en tu vida, cuál sería?

A. Borrar un momento de tu vida.

B. Volver a vivir un momento de tu vida.

Tardé menos de 5 segundos (ahora se me hace una eternidad) en decir en mi mente: elegiría volver a verte un millón de veces.

Sentí un hueco en el estómago al pensar que volver a verte significaría volver a vivir ese día por completo. Volver a vivir el shock de saber que ya no estabas, volver a estar en un cuarto frío, oscuro con unas mariposas espantosas en el muro esperando que alguien pudiera decirme que hacer, volver a tener que decirle a tu papá que habías muerto, volver a tener que escuchar a mi mamá llorando diciéndole a mi papá que te habíamos perdido, volver a vivir el frío de la sala de operación mientras me abrían el estómago y el silencio de todos mientras te revisaban, volver a estar en una cama fría en la madrugada mientras una enfermera te llamaba “producto” y decía que estabas en la morgue.

En qué cabeza cabría volver a vivir todo esto con tal de verte dos minutos. No lo sé, lo único que sé es que decidiría volver a vivir todo ese día un millón de veces con tal de volver a ver tu cara, volver a ver tu boca, de poder tener el tiempo para verte completa, de darte la mano, besar tu cara, abrazarte, cargarte. Volvería a elegir que me abrieran por completo un millón de veces con tal de tenerte un minuto más.